miércoles, 16 de diciembre de 2009

VIAJE A LOS CAMPAMENTOS DE REFUGIADOS DE TINDOUF. 1





















El jueves, 10 de diciembre, llegué del viaje al Sáhara y, después de ir adaptándome poco a poco al regreso, es decir, a mi vida real y cotidiana (todavía no he logrado adaptarme del todo y la verdad, no se si quiero) me gustaría plasmar "un poquito" lo que he vivido y sentido. Y a través de las fotografias realizadas en estos 6 días haceros llegar el viento y la esperanza de estas gentes del desierto.


A pesar de la desastrosa situación en la que viven y han vivido durante 34 años, el pueblo saharaui sigue su lucha sin faltarle una sonrisa, a pesar de estar sufriendo un exilio en mitad del desierto, en mitad de la nada, a pesar de estar viviendo practicamente de la ayuda internacional sonríen con esperanza. Esto es lo que más me ha sorprendido de ellos, esto es lo que más hondo me ha calado.


La mayoría son inmensamente pobres, no así en sus corazones. Derrochan alegría, generosidad y muchas ganas de que nosotros, que se supone "lo tenemos todo" nos sintamos a gusto y felices en sus humildes pero muy acogedoras jaimas y casas de adobe. He podido ver y aprender de ellos (espero no olvidarlo nunca) que esta gente a pesar de las muchas necesidades que tienen valoran MUCHO (quizá ellos no lo sepan) las cosas que no son materiales.


La carencia de comodidades es absoluta y las condiciones de vida muy duras y cuando estás ahí con ellos algo te dice que no todo lo que te hace la vida más fácil te hace feliz sino que a veces nos empobrece hasta tal punto que no vemos las cosas más imprescindibles y necesarias que nos da la vida. El estar rodeados de tanto capricho, de tanta abundancia, que estrés, que velocidad ... nos lleva a una verdadera insatisfacción, a la infelicidad. En los campamentos el tiempo tiene otra medida al igual que la vida ....

Creo, que ahora que he estado allí va a ser una necesidad el regresar ... lo que me he traído a España, a mi casa es un sentimiento entremezclado de alegría y de pena. De alegría por haber tenido la suerte de convivir con ellos (y con mis amigos) en su actual tierra, de conocer sus costumbres, su hospitalidad, su mar de estrellas y de pena por sentir que lo que están viviendo desde hace mucho tiempo es una injusticia, me duele el pensar que por el hecho de ser saharauis, pedir su tierra y amar su libertad puedan haber sido condenados a vivir en el desierto, negándoles absolutamente todo lo que es suyo. Robándoles su tierra, su familia, sus raíces....



Colgaré más fotos y contaré más cosas sobre este viaje, como por ejemplo que el hospital, que gracias a la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui de Colmenar viejo y a la ayuda del Ayuntamiento, es ya una realidad en el campamento 27 de Febrero. También daré testimonio de la actividad que hicimos, gracias a Julián y a los niños de la Escuela de Aire Libre , en el colegio Madrid de Ausserd. En fín, hoy no me puedo alargar más pero estoy deseando poder colgar todas las fotos de este viaje en el que he disfrutado de cada momento.

martes, 15 de diciembre de 2009

La voluntad y la fuerza








Aminetu Haidar se ha convertido en el símbolo del Sáhara oprimido. Su lucha le ha costado sufrir vejaciones, cárcel y hasta un divorcio, pero le ha proporcionado reconocimiento internacional. Canarias es el escenario de su último pulso con el Gobierno de Marruecos.


EL PAIS. TOMÁS BÁRBULO 13/12/2009

Aminetu Haidar tenía nueve años cuando el coche que conducía su padre se estrelló contra un camión en la carretera que une las localidades marroquíes de Tan Tan y Guleimín. Ocurrió en noviembre de 1975, al mismo tiempo que Hassan II ocupaba el Sáhara Occidental. En aquella época, era relativamente habitual que los enemigos políticos del entonces rey de Marruecos muriesen empotrados contra camiones. Aún hoy, Haidar está convencida de que su padre fue asesinado. Aquella tragedia marcó su vida y decidió su futuro político.

La mujer que ha colocado en primer plano el olvidado conflicto del Sáhara, conmueve a la opinión pública española y hace zozobrar las relaciones entre España y Marruecos, vino al mundo en 1967 en Akka Centre, un pueblo situado en la remota región de Tata, a casi mil kilómetros al noreste de El Aaiún. El hecho de que naciera en pleno Marruecos, tan lejos del territorio cuya independencia defiende, no pasa de ser una anécdota biográfica. Sus padres vivían en la localidad de Tan Tan, una antigua colonia española situada al norte del Sáhara Occidental. Pero cuando Aminetu estaba a punto de nacer, su madre cumplió la tradición beduina que manda a las mujeres dar a luz al primer hijo en compañía de sus progenitoras.

Ali Haidar y su esposa, Darya, tuvieron cuatro hijos (dos chicas y dos chicos). Tras el fallecimiento de su marido, Darya se trasladó con sus cuatro vástagos de Tan Tan a El Aaiún. Era el año 1976. Allí volvió a casarse y tuvo tres hijos más. Aminetu fue una niña alegre y nerviosa. Así la recuerda Bachar Ahmed Haidar, su tío paterno, que era entonces alto funcionario del Ministerio del Interior de Marruecos: "Siempre fue la primera de su clase", afirma. Amigas suyas aseguran que era muy aficionada a los deportes y que nadaba regularmente en la piscina municipal de El Aaiún.

Marruecos y los independentistas del Frente Polisario libraban, en aquella época, una guerra terrible y cientos de saharauis desaparecían en las cárceles de Hassan II. Sin embargo, no existe constancia de que Aminetu, miembro de una familia acomodada que mantenía buenas relaciones con Rabat, mostrara especial atención a lo que sucedía ante sus ojos. Su caída del caballo se produjo en el verano de 1987. Tenía 20 años, acababa de terminar el bachillerato y, como premio a su aplicación, fue enviada de vacaciones a Canarias. En el archipiélago entró en contacto con miembros del Polisario. "Allí descubrió la verdad de lo que estaba pasando a su alrededor", cuenta una prima suya. De vuelta a El Aaiún, comenzó a trabajar con los resistentes independentistas. Pero su labor política sólo duraría dos meses.

Una comisión conjunta de Naciones Unidas y de la Organización para la Unidad Africana había anunciado su visita al Sáhara con el fin de elaborar un plan de paz. Era la primera delegación internacional que iba a viajar al territorio desde que España lo abandonara, en 1975. Los resistentes independentistas, Aminetu entre ellos, comenzaron a repartir banderas del Polisario y a confeccionar pancartas para manifestarse ante los dignatarios. Estaban convencidos de que las autoridades marroquíes no se atreverían a actuar contra ellos bajo el foco de la opinión pública extranjera. "No calculamos bien nuestras posibilidades", recuerda Djimi El Ghalia, amiga íntima de Aminetu y también activista. "Marruecos comenzó a detenernos cuatro días antes de la llegada de la comisión". Más de 400 personas fueron arrancadas de sus casas.

A las 3.30 del 21 de noviembre de 1987, llamaron a la puerta de Aminetu. Un tío suyo, hermano de su madre, acompañaba a los policías. Fueron muy correctos: informaron a la familia de que se llevaban a Aminetu para interrogarla, pero que en unos 20 minutos la muchacha estaría de vuelta. Sin embargo, cuando el coche policial dobló la primera esquina, los agentes le ataron las manos, le vendaron los ojos y le metieron la cabeza entre las piernas. Durante casi cuatro años, Aminetu desapareció del mundo. Sólo después de su liberación averiguaría que había estado cautiva en pleno centro de El Aaiún, junto al cine Las Dunas, en lo que durante la época española fue el cuartel de Artillería.

Aminetu fue encerrada junto a otras nueve mujeres y 50 hombres en un recinto de cuatro habitaciones que carecían de puertas entre ellas y en el que la única luz entraba por un angosto ventanuco situado en el techo. Todos debían llevar los ojos vendados para que no pudiesen reconocer a sus carceleros, nunca les permitían lavar sus ropas y jamás recibieron atención médica. El repertorio de interrogatorios era amplio: Aminetu, desnuda, era atada con una cuerda desde los tobillos hasta el cuello sobre una mesa estrecha; sus guardianes le ponían en la cara un trapo sucio sobre el que vertían una solución de detergente, heces y orina hasta que ella se asfixiaba. También le amarraban las manos tras las rodillas, le pasaban un palo tras las corvas y la colgaban del techo mientras la golpeaban con porras. Y le colocaban cables en los pezones y la sometían a descargas de electricidad. Pero ella asegura que lo peor no fue eso, sino los nueve meses que la mantuvieron aislada de sus compañeros. "Creía que nunca iba a salir de la cárcel", declaró hace dos semanas a este periódico.

Durante aquel periodo animó a los otros presos a hacer una huelga de hambre. Sólo resistieron una noche. A la mañana siguiente, cuando los policías comprobaron que no habían tocado la cena, entraron en las celdas con palos y perros y los obligaron a ingerir el desayuno.

"En aquel lugar, Aminetu estuvo siempre enferma", relata su compañera de cautiverio Djimi El Ghalia. "Tenía epilepsia, hemorroides, gastritis y reuma. Las piernas no la sostenían cuando quería ir al servicio. En una ocasión se le paralizó todo el cuerpo. Avisamos a los guardias para que llamaran a un médico, pero nos contestaron: 'Déjala hasta que se muera y entonces nos avisas para que nos llevemos el cadáver". Cuatro de sus compañeros fallecieron en aquella prisión; otro más murió en el hospital dos días después de ser puesto en libertad. La salud de Aminetu quedó muy quebrantada y, ya en libertad, tuvo que someterse a varias operaciones.

Cuando salió de prisión, era otra. "Más comprometida, más decidida y también más obstinada", recuerda una amiga. También más religiosa: acudía regularmente a la mezquita, cumplía con todas las oraciones, practicaba el ayuno fuera del Ramadán y leía el Corán habitualmente. Un año después de ser puesta en libertad, en 1992, se casó con un compañero de cautiverio, El Kassimi Mohamed Ali, y se trasladó a vivir a la casa de su suegro, en la parte antigua de El Aaiún. Fue entonces cuando comenzó su tarea de denuncia de las violaciones de los derechos humanos de los saharauis. Antiguos presos y familiares de desaparecidos fueron organizándose poco a poco para dar a conocer sus historias a la opinión pública internacional. En esa tarea supieron beneficiarse de la tímida apertura política iniciada por las autoridades de Rabat para mejorar su imagen internacional.

La obsesiva dedicación a ese trabajo hizo mella en la vida familiar de Aminetu. Había dado a luz dos hijos: Hayat, que ahora es una adolescente de 15 años, y Mohamed, que tiene 13. Ambos estudiaban en Ennahj El Jadid, uno de los mejores colegios privados de El Aaiún. Su directora, Hajbouha Zoubeir, recuerda que tenían "un carácter difícil": dibujaban la bandera del Frente Polisario en sus cuadernos y se negaban a cantar el himno marroquí. "Hablé con Aminetu y le comuniqué lo que ocurría. Mi opinión era que el ambiente familiar en su casa estaba demasiado politizado. Ella dijo que lo pensaría y, finalmente, optó por cambiar al niño de colegio". Su militancia también afectó a su matrimonio. Así lo reconoció ella a este periódico: "La policía nos convocaba a mi marido y a mí continuamente por mi trabajo. Eso provocaba problemas". En 1999 se divorciaron. Aminetu se trasladó con sus hijos a la casa de su madre, una vivienda de dos pisos, que parece haber sido construida en una noche, en el humilde barrio de Zemla. Y se volcó aún más en su compromiso político.

Durante los años siguientes, la figura pública de Aminetu Haidar fue creciendo. Fundó una ONG llamada Colectivo de Defensores de los Derechos Humanos en el Sáhara y supo aprovechar las ventajas que ofrecía Internet para difundir sus denuncias. Pero fue el 17 de junio de 2005 cuando se convirtió en la figura emblemática de los saharauis que habitan en el territorio ocupado por Marruecos.

Aquel día había organizado una sentada en memoria de Basir Mohamed, Basiri, el primer líder independentista saharaui, asesinado por el Ejército español en 1970. Cuando los manifestantes estaban llegando al lugar, la policía cargó contra ellos. Un agente estrelló su porra contra la cabeza de Aminatu y le abrió una gran brecha. La sangre le corría por el rostro, y la melfa amarilla que llevaba se tiñó de rojo. Antes de llevarla al hospital, sus compañeros le hicieron una foto -un dramático primer plano- y la difundieron por Internet. Tal vez aquella imagen no hubiera tenido tanta repercusión si Aminetu no hubiese sido detenida horas más tarde, a la salida del hospital en el que acababan de hacerle una cura..

Fue encerrada en la Cárcel Negra de El Aaiún bajo la acusación de formar parte de una banda criminal. Y entonces ella lanzó su desafío: comenzó una huelga de hambre para que la juzgaran por un delito político, no por uno común. Rechazó las visitas de sus familiares y ayunó durante 47 días. Al calor de su ejemplo, estallaron disturbios en las principales ciudades del Sáhara. La policía cargó con saña contra los alborotadores y hubo decenas de detenciones. Tras siete meses de lucha, las autoridades de Rabat cedieron a las presiones internacionales: en enero de 2006 fue puesta en libertad, y dos meses más tarde las gestiones de Estados Unidos lograron que Marruecos le devolviera el pasaporte que le había quitado nueve años antes, cuando fue desaparecida.

Fue su gran victoria. Comenzó a viajar. Aquel mismo año obtuvo el Premio Juan María Bandrés a los Derechos Humanos. En los años siguientes fue galardonada con el
Silver Rose, el Robert F. Kennedy y el Civil Courage. En sólo cuatro años se convirtió en una figura internacional que incomodaba cada vez más a las autoridades de Rabat. Un día hablaba ante los senadores de Estados Unidos y otro ante los parlamentarios europeos. Los dirigentes del Frente Polisario, que hasta entonces habían observado con recelo cómo les robaba protagonismo, no tuvieron más remedio que acercarse a ella.

Su vida personal parecía volver a encarrilarse. Había comenzado a preparar su boda con Bachir Azman, un ex preso político saharaui de 57 años. Planeaban casarse cuando ella volviera de Nueva York, adonde había viajado para recoger el premio Civil Courage.
Pero el 15 de noviembre ella no volvió a casa, como estaba previsto. Un amigo le dijo a Bachir que la policía marroquí la había detenido en el aeropuerto de El Aaiún. La noche del día siguiente, Bachir recibió una llamada de Aminetu desde el aeropuerto de Lanzarote: "Estoy comiendo mi última cena. A las 12 en punto comienzo una huelga de hambre". Él cuenta que le respondió: "Fuerza, voluntad y victoria".




lunes, 14 de diciembre de 2009

MANIFESTACIÓN INTERNACIONAL EL 19 DE DICIEMBRE EN MADRID EN APOYO A AMINETU HAIDAR. PLAZA DE CIBELES





Convocan: Plataforma de Apoyo a Aminetu Haidar en Lanzarote
CEAS-Sahara Coordinadora Estatal de Solidaridad con el Sahara
Partidos Políticos
Sindicatos
Universidades
ONG´s
Organizaciones y colectivos sociales
Colectivos de Intelectuales y artistas

EL SÁBADO 19 TODOS A MADRID EN SOLIDARIDAD CON AMINETU.
12 H. Plaza de Cibeles


Compañeros/as,


Dada la dramática situación de Aminetu Haidar, el "enrocamiento" del reino alauí y las torpezas sucesivas de nuestro Gobierno y Ministerio de Asuntos Exteriores, así como la creciente demanda social y política del momento que exige una gran movilización, os estamos convocando para hacer un penúltimo y titánico esfuerzo para manifestarnos en Madrid el próximo sábado día 19 de diciembre, a las 12:00 horas.


Esta manifestación, pretende unir en una sola y contundente voz a la gran mayoría de ciudadan@s de todo el Estado para denunciar la gestión del Gobierno en este asunto y exigir una solución definitiva a la huelga de hambre de Aminetu Haidar, acorde con sus justas demandas.


Por ello, se están haciendo las gestiones necesarias y contra reloj para que esta gran convocatoria sea apoyada conjuntamente por los actores sociales del Estado: sindicatos, partidos políticos, gentes de la cultura y organizaciones sociales y de Derechos Humanos, para aunar esfuerzos, voces y voluntades y así dar una amplia y masiva respuesta de apoyo a Aminetu Haidar y mostrar nuestra preocupación por la situación de vulneración de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos.


Sabemos que este tipo de desplazamientos, con tanta urgencia, son de difícil coordinación, pero las cambiantes situaciones en las que se ha visto envuelta la decisión de Aminetu y su huelga de hambre nos han ido llevando a tomar diferentes determinaciones. Estamos a una semana de esta manifestación, y esperamos de todos y todas la máxima implicación.


A lo largo de esta próxima semana, os iremos informando del lugar de estacionamiento de los autobuses que lleguen de las comunidades y el resto de informaciones necesarias.


Aminetu somos tod@s. Tod@s a Madrid!!!





Todos somos Aminetu.

viernes, 4 de diciembre de 2009

INAUGURACIÓN DEL HOSPITAL EN EL 27 DE FEBRERO

El miércoles 9 de Diciembre se inaugura el HOSPITAL en el 27 de Febrero, desde aquí dar las gracias a todos los que han hecho posible esta realidad.


Nos vamos a los campamentos esta tarde. Así que esta semana no se colgarán noticias en el blog. Esperamos y deseamos que se resuelva PRONTO y JUSTAMENTE el caso de Aminetu Haidar y que a la vuelta podamos colgar buenas noticias.


Saludos

jueves, 3 de diciembre de 2009

ENCIERRO EN LA HAIMA DE PLAZA DE ESPAÑA DE MADRID


Como era de esperar, el estado de salud de Aminatu va empeorando al acercarse su tercera semana en huelga de hambre. Tampoco parece que vaya a solucionarse su regreso a el Aaiun ya que Marruecos exige que pida perdón al rey de Marruecos antes de dar su brazo a torcer.
Dado que el margen de actuación que tenemos es bastante reducido, se convoca un encierro en la haima de plaza España a partir de las 23:00 horas de la noche de hoy miércoles 2 de noviembre.
Para que las condiciones de la haima mejoren, se están comenzando a instalar plásticos aislantes y un mejor acondicionamiento del lugar. Toda la ayuda y material que recibamos para dicho fin será bien recibida.
Además de pasar la noche en dicho lugar, está previsto organizar una serie de actividades durante todo el día de mañana jueves. Debates, lecturas de manifiestos, concierto final y todo lo que se nos vaya ocurriendo durante el encierro.
Nos pondremos en contacto con políticos, artistas, periodistas, o personalidades de la cultura para conseguir su participación puntual en la iniciativa e intentar conseguir la máxima cobertura mediática posible.
También se contempla la posibilidad de incluir ayunos voluntarios de 24 o 12 horas durante la concentración.
Todo el mundo está invitado a participar en dicho encierro. Es más, os animamos a ello ya que queda muy poco tiempo para que esto llegue a su fin. Para bien o para mal.
Sáhara Libre!

El cónsul de Marruecos dice que Haidar recuperará el pasaporte si se disculpa y reconoce la identidad marroquí



Dice que el rey "le ofrecerá el perdón" porque "es magnánimo"

El cónsul general de Marruecos en Canarias, Abderramán Leibek, afirmó este miércoles en Las Palmas de Gran Canaria que sólo se devolverá el pasaporte a la activista saharaui Aminatou Haidar, en huelga de hambre en Lanzarote desde hace 17 días, cuando ésta reconozca la identidad marroquí, y aseguró que él no va a ir a llevárselo a la Isla.

“El problema de Haidar es un chantaje a Marruecos", aseguró, detrás del que "se encuentran Argelia y el Frente Polisario". Además, indicó que no se trata de un problema de derechos humanos, sino de un problema político en el que éstos "se están instrumentalizando".

El cónsul afirmó que su país “nunca ha tenido miedo del Frente Polisario”, organización a la que “ya conoce en el campo de batalla, y le hemos ganado”, dijo, para sentenciar que el Reino magrebí “ha sido la tumba de los imperios a lo largo de la historia”.

En su alegato, el representante marroquí en Canarias aseguró que el fin del problema de Haidar se resolvería “en media hora” en cuanto la activista reconozca la identidad marroquí y pida perdón, además de tener el visto bueno del rey Mohamed VI.

En este sentido, Leibek cree el monarca “le ofrecerá el perdón” porque “es magnánimo”. También apuntó que Aminatou ha sido “la única prisionera a la que Marruecos le ha dado una indemnización de 50.000 dirhams [unos 53.000 euros]” en los años 2002 y 2003 por estar encarcelada hace varios años.

En referencia a los apoyos que se están produciendo desde distintos ámbitos del mundo cultural y político, Leibek dijo que "ni le van ni le vienen", ya que se trata de gente -en el caso de los artistas- "que viven del mundo de la imaginación". "

El cónsul descartó asimismo que Haidar haya sufrido torturas. "Habrá que comprobar si [esas afirmaciones] son ciertas", ha afirmado. Aún así, y en referencia al estado de salud de la activista saharaui, indicó que "como persona humana, no quiero que ponga su vida en peligro", para recordar posteriomente que el propio Leibek conoce a la familia de la conocida como "pasionaria saharaui", de la que dijo "es activista y militante del Polisario".

Asimismo, afirmó no creer en la huelga de hambre que lleva a cabo desde hace más de dos semanas Aminatou Haidar y lamentó que, a su juicio, el Frente Polisario no haya aceptado las alternativas ofrecidas a través de la ONU en relación al "estatuto de amplia autonomía" ofrecido al Sáhara Occidental, con objeto de solucionar el contencioso que vive esta zona desde hace más de tres décadas.

Leibek insistió en la necesidad de que Haidar pida perdón y abrace la nacionalidad marroquí para solucionar el problema, pero en caso contrario, "el globo terráqueo es muy grande", recordó, en referencia a que la activista se traslade hasta cualquier otro país. A pesar de ello, Leibek no dudó en decir que Marruecos "no tiene culpa de nada" por la huelga de hambre, por lo que descartó que el reino alauí tenga responsabilidad en lo que calificó de "martirio" llevado a cabo por Aminatou.

Por último, alabó la opción "inteligente" de España al transferir a la ONU la resolución del conflicto en marcha. Además dijo agradecer su "postura humanitaria" por la ayuda prestada a la saharaui durante estos días en los que ha dejado de ingerir alimentos.

martes, 1 de diciembre de 2009

Saramago valora positivamente las ofertas planteadas por el Gobierno de España a Aminatou


Dice que la activista "ha despertado la conciencia internacional"

El premio Nobel José Saramago ha visitado a Aminatou Haidar en el aeropuerto de Guacimeta y ha asegurado que ya ve “esperanzas” para que se solucione esta situación. El escritor portugués, que reside en Lanzarote, ha considerado que la única solución para problemas como el caso Haidar es que “todo el mundo que interviene en este proceso tire en la misma dirección”.
Saramago ha valorado positivamente las propuestas que ha realizado el Gobierno de España a Aminatou Haidar para que pueda regresar a El Aaiún, pese a que la activista las ha rechazado. El escritor ha dicho que se “está acusando mucho al gobierno” y que pese a que él no ha ido hasta Guacimeta para “justificar” la posición del Ejecutivo central, sí que ha querido resaltar que “por lo menos” ha puesto sobre la mesa estas soluciones.

“Aminatou está en pleno derecho de rechazar un pasaporte porque no es el suyo, pero ella tampoco es marroquí y tener un pasaporte español o uno marroquí, en el fondo, no es una gran diferencia”, ha señalado.
No obstante, Saramago ha apelado a la ONU y ha afirmado que “ya es más que hora de que imponga a Marruecos la obligación de cumplir los acuerdos con el Sahara, porque el pueblo saharaui lleva muchos años esperando y no puede vivir más tiempo en condiciones infrahumanas”. “Hay que resolver esto ya”, ha subrayado.

"Ha despertado la conciencia internacional"

El premio Nobel, que intentó el pasado domingo visitar a Aminatou Haidar pero tuvo que retrasar esta cita ante el empeoramiento de salud que sufrió la activista saharaui, se ha mostrado orgulloso por la posición adoptada por Haidar. “Ha puesto en riesgo su propia vida y ha despertado la conciencia internacional”, ha asegurado, al tiempo que ha informado de que en su corta conversación le ha encontrado “animada, con esa sonrisa única, con una serenidad increíble”.
“Esa mujer está dispuesta a aceptar lo peor, que es la muerte. No le tiembla el pulso. Ojalá se resuelva esto ahora mismo”, ha confiado Saramago. El escritor, además, le ha firmado su último libro, “Caín”, que la propia Haidar le ha entregado para lograr una dedicatoria suya. En ella, Saramago ha escrito: “Todo mi respeto y toda mi admiración”.