miércoles, 16 de diciembre de 2009

VIAJE A LOS CAMPAMENTOS DE REFUGIADOS DE TINDOUF. 1





















El jueves, 10 de diciembre, llegué del viaje al Sáhara y, después de ir adaptándome poco a poco al regreso, es decir, a mi vida real y cotidiana (todavía no he logrado adaptarme del todo y la verdad, no se si quiero) me gustaría plasmar "un poquito" lo que he vivido y sentido. Y a través de las fotografias realizadas en estos 6 días haceros llegar el viento y la esperanza de estas gentes del desierto.


A pesar de la desastrosa situación en la que viven y han vivido durante 34 años, el pueblo saharaui sigue su lucha sin faltarle una sonrisa, a pesar de estar sufriendo un exilio en mitad del desierto, en mitad de la nada, a pesar de estar viviendo practicamente de la ayuda internacional sonríen con esperanza. Esto es lo que más me ha sorprendido de ellos, esto es lo que más hondo me ha calado.


La mayoría son inmensamente pobres, no así en sus corazones. Derrochan alegría, generosidad y muchas ganas de que nosotros, que se supone "lo tenemos todo" nos sintamos a gusto y felices en sus humildes pero muy acogedoras jaimas y casas de adobe. He podido ver y aprender de ellos (espero no olvidarlo nunca) que esta gente a pesar de las muchas necesidades que tienen valoran MUCHO (quizá ellos no lo sepan) las cosas que no son materiales.


La carencia de comodidades es absoluta y las condiciones de vida muy duras y cuando estás ahí con ellos algo te dice que no todo lo que te hace la vida más fácil te hace feliz sino que a veces nos empobrece hasta tal punto que no vemos las cosas más imprescindibles y necesarias que nos da la vida. El estar rodeados de tanto capricho, de tanta abundancia, que estrés, que velocidad ... nos lleva a una verdadera insatisfacción, a la infelicidad. En los campamentos el tiempo tiene otra medida al igual que la vida ....

Creo, que ahora que he estado allí va a ser una necesidad el regresar ... lo que me he traído a España, a mi casa es un sentimiento entremezclado de alegría y de pena. De alegría por haber tenido la suerte de convivir con ellos (y con mis amigos) en su actual tierra, de conocer sus costumbres, su hospitalidad, su mar de estrellas y de pena por sentir que lo que están viviendo desde hace mucho tiempo es una injusticia, me duele el pensar que por el hecho de ser saharauis, pedir su tierra y amar su libertad puedan haber sido condenados a vivir en el desierto, negándoles absolutamente todo lo que es suyo. Robándoles su tierra, su familia, sus raíces....



Colgaré más fotos y contaré más cosas sobre este viaje, como por ejemplo que el hospital, que gracias a la Asociación Amigos del Pueblo Saharaui de Colmenar viejo y a la ayuda del Ayuntamiento, es ya una realidad en el campamento 27 de Febrero. También daré testimonio de la actividad que hicimos, gracias a Julián y a los niños de la Escuela de Aire Libre , en el colegio Madrid de Ausserd. En fín, hoy no me puedo alargar más pero estoy deseando poder colgar todas las fotos de este viaje en el que he disfrutado de cada momento.

3 comentarios:

  1. Es realmente impresionante como nos narras tu viaje, gracias por compartir con nosotros esta experiencia inolvidable y que te marcará para siempre.
    Estamos deseando ver las fotos.

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  2. Tarsila, al igual que tu, todos los que hemos tenido la suerte de conocerles en los campamentos, hemos sentido las emociones que tan bien relatas, ...ojala ellos tengan algun dia la suerte de recibirnos en su tierra ¡¡¡,

    Esto sera asi con tu ayuda, con la de vuestra asociacion y todas las personas que al leer tu relato de esos dias se sumen a la causa por la libertad de este pueblo, por tanto ¡¡GRACIAS Y ANIMO¡¡ quedamos a la espera del resto de tu relato y fotos.

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  3. Deseando ver las fotos de tu viaje y que algún día podamos ver con nuestros propios ojos la libertad de esto pueblo que tanto se lo merecen.

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